Tengo muchas cosas que contar, pero empezareé por lo primero que me viene en mente: Edimburgo.
Tras un largo viaje con parada en Madrid, llegué a Edimburgo.
Es una ciudad muy antigua, donde la mayoria de los edificios son de piedra y en cada esquina hay una iglesia (protestante) en donde se alza una alta torre que se ve desde lejos. Una cosa que me llamaba la atención es que toda la planta baja de los edificios estaban ocupadas con pequeñas tiendas donde podias encontrar todo lo que puedas imaginar.
Lo bueno de Edimburgo es que es una ciudad bastante grande, pero a la vez acogedora y bien comunicada.
El sábado, Micheál me llevo a una colina desde donde se veía todo Edimburgo. Aunque estaba un poco nublado, se dejaba ver todo el horizonte. Amazing!
No pudo faltar algo de turismo, visitamos el castillo y algún que otro museo. Pero desde mi punto de vista, lo que te hace conocer una ciudad es andar y andar. Nos recorrimos medio mapa y estuvimos en algún que otro sitio típico. No faltó la cafeteria donde J.K.Rowling solia frecuentar y donde dió luz a su cuarto libro de "Harry Potter".
Edimburgo tiene mucho encanto, y su tradicción atrae la atención a cualquiera: Gaitas, faldas escocesas, monstuos en lagos...
Como siempre, ha merecido la pena. He cargado las pilas para empezar de nuevo.
Gracias por todo Michéal, aunque sé que es imposible que lo entiendas lo que escribo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario